Vavá o la sombra del éxito

Por Domingo, septiembre 28, 2014 0 , , , , Permalink 0

La tarde del 23 de octubre de 1966 las fábricas de Béjar se vaciaron deprisa. Con las lanzaderas aún calientes después de recorrer inagotables los telares, los obreros del turno de tarde salieron con prisa para escuchar en grupo, a través de la radio, el encuentro internacional que enfrentaba a la Selección Española con la de Irlanda en Dublín, en partido clasificatorio para el Campeonato de Europa de Naciones. El seleccionador, Domingo Balmanya, alineaba de inicio a Sanchís, Violeta y Santamaría. Y como punta jugaba el delantero del Elche Luciano Sánchez García, al que desde que debutase cuatro años antes en el Béjar Industrial todos llamaban Vavá.

Empataron sin goles. Extraño bautismo para un delantero centro con los genes del 9 cosidos en las botas de jugar al fútbol. Para el Pichichi de la temporada anterior en la Primera División con 19 dianas en 30 partidos, por delante de un espigado ariete del Atlético de Madrid que se proclamó campeón de Liga y que se llamaba Luis Aragonés.

Cromo de Vavá (Imagen de Todocoleccion.net)

Cromo de Vavá (Imagen de Todocoleccion.net)

Vavá nació el 28 de mayo de 1944 en Béjar. Era el penúltimo de siete hermanos, y quizás por eso pronto asumió la necesidad de destacar dentro del grupo. Era un tipo listo, que igual recogía la carbonilla de las vías del tren y de las calderas de las fábricas para ir al cine que marcaba goles de tres en tres en los improvisados campos de fútbol del Palacio Ducal con el Rayo Bejarano, el equipo del Barrio de Los Praos. En medio del barro, zafándose con determinación de los empujones y las zancadillas, el moreno Luciano recordaba la poderosa figura del delantero brasileño Vavá. Ya entonces algunos pensaban que podría ser futbolista en un Béjar que en esos años contaba un formidable equipo profesional que por tres veces se quedó a las puertas del ascenso a Segunda. Tenía las condiciones para triunfar, pero, a diferencia de tantos otros, el destino quiso poner en su camino los mojones exactos para que encarrilase el éxito.

Vavá es el primero de los agachados empezando por la derecha. El tercero es Martín Romera

Alineación del Béjar Industrial. Vavá es el primero de abajo por la derecha. El tercero es Martín Romera.

Empataron sin goles. Extraño bautismo para un delantero centro con los genes del 9 cosidos en las botas de jugar al fútbol”

Con 18 años Vavá llegaba al primer equipo del conjunto textil con una difícil papeleta: hacerse con un puesto en un equipo al que se habían incorporado jugadores de la calidad de Ángel Sertucha, del Athletic de Bilbao; Villaverde, que había debutado con el Atlético de Madrid; Periquín, que llegaba del entonces todopoderoso Elche, y un delantero murciano en quien estaban depositadas muchas de las esperanzas del ascenso: Martín Romera. Y fue precisamente el jugador que le cerraba el paso a la titularidad quien más interés se tomó en hacer de Luciano no sólo una verdadera promesa del fútbol, sino una persona de provecho.

Allí donde se dejaban ver las lagunas del chico estaba Martín Romera para explicarle desde cómo tratar a la gente a la manera correcta de sentarse a la mesa. En cada viaje, durante las concentraciones y los entrenamientos, le estaba enseñando algo mucho más importante que meter goles: cómo desenvolverse en la vida y asomarse al éxito sin dejarse llevar por éste.

De esa forma, y en el punto exacto en el que la mayoría de los futbolistas prometedores se desploman al primer contacto con la fama y el dinero, Vavá cruzó el Cuerpo de Hombre como si fuera el Rubicón para fichar por el Elche Club de Fútbol (una suerte de Villareal de los años 60) donde jugaría ocho años en Primera División.

Vavá con un trofeo (Foto: Elche CF)

Vavá con un trofeo (Foto: Elche CF)

El moreno de Béjar se hizo un sitio en el firmamento de la Liga, logrando el trofeo de máximo goleador en el 66 y disputando una final de copa tres años después ante el Bilbao en el Bernabéu, en un partido en el que los leones de Iribar, Rojo y el joven Javier Clemente se llevaron la final con un gol casi al final de partido. Fue internacional con la selección absoluta en dos ocasiones, y dejó el fútbol a mediados de los 70 para establecerse definitivamente en la ciudad ilicitana, donde formó familia y trabajó a las órdenes del presidente del club franjiverde, Manuel Martínez Valero.

Hace unas semanas, cuando la Unión Deportiva Salamanca jugó en Elche, ambos equipos le rindieron homenaje al cumplirse los 40 años de que se proclamase máximo goleador. De pie sobre el campo en el que se hizo grande, con la insignia de oro del Béjar Industrial en la solapa de su chaqueta, Vavá seguramente recordó aquella temporada en la que el Abarán cortó en seco las aspiraciones de ascenso del equipo textil. La de su debut como futbolista, en la que aquel murciano amable le enseñó a ganar en el difícil campo de la vida.

Tenía las condiciones para triunfar, pero, a diferencia de tantos otros, el destino quiso poner en su camino los mojones exactos para que encarrilase el éxito”

 

Publicado en Salamanca XXI en 2006

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