Una historia de innovación periodística con acento de El Bierzo

La presentación del Informe COTEC, en la impresionante Nave Boetticher de Madrid, reunió a cientos de actores del sistema español de innovación. Investigadores, tecnólogos, gestores, inversores, reguladores, comunicadores… compartieron una jornada singular que también sirvió para mostrar en sociedad lo que sus gestores quieren que sea la nueva COTEC.

Las primeras filas estaban trufadas de políticos y empresarios miembros de la fundación que organizaba el acto. Y a medida que se retrocedía por los pasillos se encontraban los demás empresarios y políticos rodeados del resto de invitados, que ejercíamos de electrones disparados del núcleo a los extremos saludando a gente de forma más o menos ordenada. Al fondo a la derecha, casi al final, se sentó un tipo con gabardina y cara de despiste, alucinado por la cantidad de personal que se movía en aquel espacio majestuoso que había albergado en tiempos una monumental fábrica de calderería. Era Mario Tascón, periodista y diseñador de prensa muy conocido en el sector por haber pilotado las ediciones digitales de El Mundo y El País, entre otros proyectos. Después de saludarle me enteré de que COTEC le había invitado porque hace un año les hizo algún trabajo de información visual. Pero Tascón tiene una historia de innovación aplicada al periodismo muy anterior a que fuera alguien conocido, a que los periódicos tuvieran versiones digitales e incluso a que existiera la propia COTEC. Antes de encontrarle allí sentado yo conocía una parte de esa historia, y al finalizar el evento le pedí que me contara el resto. Merece la pena leerla.

Echar un vistazo a la prensa española de los 80 es como ver una peli de vaqueros en blanco y negro. Hay una historia y unos personajes que resisten el paso del tiempo si están bien trazados, pero si el ojo se para demasiado en los detalles (las carretas, el saloon o el poblado de los indios en las pelis, las fotos y los gráficos en el caso de los periódicos) la magia del relato puede desaparecer detrás de unos medios técnicos que hoy parecen lo que eran: cartón piedra. De la prensa local ya ni hablamos.

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Primera portada de Bierzo 7.

En 1984 Mario Tascón fundó un semanario en su ciudad natal, Ponferrada. Se llamaba Bierzo 7, y se publicaba con el sano interés de contar con un medio de comunicación de la comarca en papel. Tenía entonces 22 años.

Hace tres décadas los periódicos se maquetaban en papel con una suerte de reglas dobles llamadas tipómetros en los que iban marcadas los tamaños de las letras en sus unidades de medida, los cíceros. Para calcular el encaje de los textos en las maquetas se utilizaban unas operaciones que incluían tamaño, interlineado, espacios y otros elementos que determinaban lo que cabía en cada caja de texto. Una vez cuadrados los espacios se traducían los textos mecanografiados a cintas de papel perforado que servía como base para generar bloques de texto con los que editar los fotolitos, que se usaban después para imprimir las páginas. Se lo cuento muy resumido y con lo que recuerdo de las clases de la facultad.

Esos procesos mitad álgebra mitad informática prehistórica eran clave para no tener sorpresas en la parte puramente industrial, cuando se sacaban las planchas y cualquier paso atrás hacía chirriar toda la estructura de aquellos periódicos. Respecto a la tecnología de impresión empleada, excuso decirles que apenas había cambiado en décadas: mastodónticas rotativas de varios cuerpos, la mayoría alemanas y suizas, alimentadas por orondos cilindros de papel prensa que parían manos de periódicos chorreantes de tinta, a menudo más oscuros y tétricos de lo que les gustaba a sus dueños.

¿Qué capacidad tenía un periódico como Bierzo 7 de innovar en procesos?”

¿Había innovación en aquella prensa? Claro que sí. La tecnológica solía pasar por la adquisición de equipos en forma de nuevas rotativas más potentes y eficientes, pero también otro equipamiento como cámaras fotográficas o los propios ordenadores. También había innovación organizativa, por ejemplo con la mejora las redes de distribución, y desde luego innovación de producto, con la aparición de nuevos periódicos y revistas especializadas, por ejemplo la mítica Gigantes del Basket, nacida en 1985.

¿Qué capacidad tenía un periódico como Bierzo 7 de innovar en procesos? Pues la que impulsaba a su creador para hacer cosas nuevas, como poner en marcha la publicación con sus propios medios en una ciudad como Ponferrada.

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Ordenador Apple Macintosh de 1984 (Foto: Telegraph)

De una forma que no conozco aterrizó el primer ordenador Macintosh en la redacción de Bierzo 7. Aquello debió caer allí como un meteorito en un campo de maíz. En la etapa final de la fotocomposición, Tascón pensó que era posible diagramar un periódico usando aquel armatoste con una manzana de colores como logo. Aunque había varios problemas: Nadie sabía cómo hacerlo, no había en España un software que permitiera editar algo así, y para colmo aquel cacharro funcionaba only in english.

No sé cuántas horas pasó Tascón cacharreando con aquel Mac. Supongo que él tampoco, o quizás no se atreva a hacer el cálculo”

No sé cuántas horas pasó Tascón cacharreando con aquel Mac. Supongo que él tampoco, o quizás no se atreva a hacer el cálculo. Pero con veintipico años le sobraba tiempo y curiosidad. Su gran aportación, la que hizo posible el milagro, fue destripar un programa alemán de partición silábica para adaptarlo al español ¡Sin saber una palabra de alemán! De esta forma podía maquetarse el periódico en aquel artilugio y escribir en él, encajando directamente en las columnas los textos sin peligro, ya que el software era capaz de respetar las sílabas al final de cada línea.

Fue sin duda un reto, superado ni más ni menos que en Ponferrada por los editores de un semanario local, que llegó a oídos de la recién estrenada delegación de Apple en Madrid. Y su reacción no se hizo esperar: Utilizó Bierzo 7 como producto de promoción de su tecnología, y para hacerlo (y quizás también, como agradecimiento a la osadía de los bercianos) compró con frecuencia un buen número de ejemplares de la publicación durante varios años.

Ni El País, ni Diario 16 ni tampoco La Vanguardia, uno de los primeros medios de comunicación impresos en España diseñados con Mac fue Bierzo 7. No me digan que no es bonito.

Mientras tanto Mario Tascón disfrutaba de su proeza. Su editor -me contó aquel día- invitó a los dueños de La Región de Orense, en cuya rotativa se imprimía Bierzo 7, a conocer aquel proceso. Se quedaron con la boca abierta. Y él recibía semanalmente llamadas de imprentas de toda España que querían ficharlo o que le pedían la versión tuneada del software alemán con la partición silábica en español. A veces ambas cosas.

Un tiempo después Tascón fue invitado a un encuentro internacional de diseño de prensa en Miami. Cuando regresó a Ponferrada tenía la oferta para incorporarse a un medio que estaba a punto de nacer, El Mundo, como jefe de infografía… Pero esa es otra historia.

Hace tres semanas, desde el fondo de la sala, Mario Tascón escuchó atento los discursos del Rey para abajo sobre la importancia de la innovación para la economía, para el empleo y para el futuro de este país. Hace tiempo que dejó de trabajar en los medios, y ahora dirige con éxito una consultora especializada en gestión de la comunicación que se llama Prodigioso Volcán, en la que le acompañan 40 personas. A él la innovación le ha servido para avanzar en su carrera profesional, montar su propia empresa y convertirse en un reconocido experto en lo que ahora se llama arquitectura de la información. Y a Bierzo 7 para seguir en la brecha, ahora combinando su edición en papel con una digital.

En la presentación del Informe COTEC del año que viene debería sentarse más adelante.

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2 Comments
  • Fernando Torrecilla Molina
    junio 2, 2016

    Muy bueno Ignacio! y cómo bien titulas es “Una historia de innovación periodística con acento de El Bierzo”. Desde mi punto de vista y conociendo la publicación como la conozco desde hace muchos años, uno de los problemas en sus últimos años que ha tenido Bierzo7 es que no ha sabido integrar la innovación en el proceso editorial, tanto desde el punto de vista de la maquetación como su versión digital. En la era del homo videns, la forma es más importante que el fondo.

    • Ignacio Coll
      junio 6, 2016

      Gracias Fernando. Yo no conozco Bierzo 7. Supongo que ha sufrido la crisis del papel como en todas partes, y quizás perdió ese carácter innovador. ¡Pero es que la historia de Tascón y la maquetación con Apple en los 80 es excepcional!
      Como dices, vivimos en la era de la imagen, ahí tienes a El País y a todos los supervivientes de los kioskos potenciando las piezas de vídeo en sus webs. Lástima que Bierzo 7 y muchos otros no hayan completado la transformación.

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