Interferencias y disparos

El 23 de febrero de 1981 yo tenía nueve años y una cartera marrón que maltrataba con la alegría de estudiante de cuarto de EGB. Vivía la feliz despreocupación de esa edad con mis padres y una de mis hermanas. Ajeno a todo lo que no fuera el fútbol, los cromos, los partidos después de clase, los que daban en la tele los sábados por la noche y el Estudio Estadio. La tarde del golpe de estado ...