Periodistas a la búsqueda de papel

La noticia hoy es que cierra un periódico impreso. Un semanario que soñaba en su cabecera con alcanzar una frecuencia menor: El Día de Salamanca. Durante año y medio ha sido la apuesta y el trabajo de una empresa y de una decena de periodistas. Un producto extemporáneo que muere ahogado en la corriente general que se está llevando por el sumidero de la historia a toda la prensa de papel, que a nivel nacional ha perdido un 13% de sus ventas en 2017, según la OJD.

Nació como un laboratorio donde experimentar un nuevo producto, orientado al fin de semana, con una edición cuidada, materiales de notable calidad, una redacción veterana, y una selección de temas donde la política ocupaba un llamativo lugar residual. Un producto de ocio informativo para lectores dispuestos a invertir dos euros cada semana en algo distinto.

No ha funcionado. O no como esperaban los editores. Ayer Fernando le dio al botón de enviar para que el último número viajase a la imprenta de Ávila. Despúes, Jorge apagó la luz y cerró la puerta de la redacción en la Calle Toro.

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El Día de Salamanca deja 89 números en las hemerotecas y un puñado de noticias, reportajes, artículos y entrevistas que ya figuran en la historia del periodismo local. Como la de Fabián Vicente, el boxeador charro que desfiló como abanderado español en los Juegos Olímpicos de 1948. O la de Luis Mazo, el corredor eterno de Béjar que acaba de cumplir  85 años y que sigue soñando en secreto con participar en la Maratón de Nueva York. Textos, fotos e infografías que alguien consultará dentro de algunos años para estudiar cómo vivimos en Salamanca en el primer tercio del siglo XXI.

Mi compañera María Jesús Santa Martina me preguntaba el martes hacia dónde se abre la puerta de salida. Por dónde vamos los periodistas a seguir contando historias. La estructura tradicional que ha sustentado la profesión 200 años está crujiendo y desmoronándose. Pero debajo no parece que esté surgiendo otra nueva.

Necesitamos fórmulas para que el periodismo continúe teniendo un papel determinante en el desarrollo de la sociedad. Creo que las hay, a través de iniciativas como algunos periódicos digitales y productos audiovisuales innovadores que aprovechan la tecnología y la hiperconectividad para para desarrollarse y hacer periodismo.

Muchos de esos nuevos medios responden a iniciativas personales de compañeros que son capaces de acertar con formatos y contenidos originales que tienen éxito a bajo coste, y que casi siempre están asociados al prestigio personal de sus impulsores. Dos buenos ejemplos a distintos niveles y en un medio al que le cuesta evolucionar como la radio son Radio Cable y Radio Oeste.

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Creo que en el periodismo porque creo en los periodistas. La obviedad no es tan clara si pensamos que contar noticias está dejando de ser un negocio como tal”

Hay compañeros que buscan y encuentran el modo de hacerse fuertes gestionando la información en bruto para ofrecérsela a terceros, como Porcentual. Otros aprovechan las redes sociales para difundir sus historias. Y no pocos blogs se han convertido en los cuarteles de invierno de periodistas sin papel. Este es uno de ellos.

Creo que en el periodismo porque creo en los periodistas. La obviedad no es tan clara si pensamos que contar noticias está dejando de ser un negocio como tal. Me gusta conocer nuevas historias, y contar algunas de ellas, y hacerlo conforme a unas normas profesionales que protegen la veracidad de lo publicado, y que conectan lo que se ve con lo que se esconde o no es tan claro.

Me da vértigo una profesión en la que la crítica y la investigación se anulan por las presiones de otros poderes. El periodismo, que incluso cuando permitía ganar dinero lo hacía de forma un tanto precaria, sigue uno de los instrumentos sociales para acceder al conocimiento y proteger la evidencia de la impostura que ahora llamamos postverdad.

El año pasado escuché a Rosa Jiménez Cano hablar sobre su vida como periodista en Silicon Valley y dar su visión de esta profesión. Hace dos Mario Tascón me contó la historia de Bierzo 7, otro periódico innovador en su momento cuyo cadaver reposa en la hemeroteca.En 2o15 dediqué una entrada de este blog a analizar la creación de nuevos medios de los que varios ya no existen.

Hay un trasfondo de derrota permanente que arrasa la ilusión de compañeros por lo general alegres. Varios de ellos han firmado hoy el último número de un periódico impreso en el que he tenido la suerte de trabajar. Pero el lunes seguirán contando historias que merezcan la pena. Celia lo hará sobre el escenario de La Malhablada. Nani a través de su labor en la Asociación de la Prensa de Salamanca. Cambian los formatos, pero no la necesidad que cubre el periodismo: Publicar lo que pasa. En papel o a viva voz. Con empresas o en solitario.

Por eso no puedo estar triste. No tengo tiempo ni ganas. Sigue habiendo cosas que contar.

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