¿Para qué sirven los colegios de periodistas?

Hace poco más de un año se creó el Colegio Oficial de Periodistas de Castilla y León. Fue el quinto en constituirse a nivel nacional, después de los de Cataluña, Murcia, Andalucía y Galicia, y cuenta con algo más de 100 colegiados.

En España la actividad periodística no está regulada como tal. A diferencia del resto de las denominadas profesiones liberales (abogados, ingenieros, médicos, farmacéuticos, veterinarios…) la de periodista ha sido una función libre en el sentido estricto del término; es decir, que el acceso y desempeño de la profesión no están sujetos a norma ni control por parte de ningún organismo. En los años 80 se produjo un movimiento interno para reconvertir las asociaciones de la prensa en colegios, pero fracasó. Ni siquiera la creación del Colegio de Periodistas de Cataluña, en 1985, permitió abrir la puerta a que el acceso obligatorio a la profesión por la vía de la formación universitaria fuera realidad. Y casi 30 años después, los colegios han ido surgiendo en el mapa autonómico en convivencia con las asociaciones.

En los años 80 se produjo un movimiento interno para reconvertir las asociaciones de la prensa en colegios, pero fracasó”

Entonces, si no regulan el acceso ni las condiciones legales en las que debe ejercerse ¿Para qué sirven los colegios de periodistas? Me lo han preguntado bastantes compañeros, porque pertenezco a la junta de gobierno del colegio de Castilla y León desde su creación, y me parece oportuno tratar de explicarlo aquí.

 

Los colegios de periodistas están contribuyendo a organizar la representación de los profesionales de la comunicación respecto a los interlocutores principales de nuestra actividad:

  • Las empresas, con las que los colegios pueden evaluar las condiciones de trabajo de los profesionales, así como intervenir en los conflictos que puedan surgir con estos en el desempeño de su actividad.
  • Las administraciones, que encuentran en los colegios a los interlocutores necesarios en materia de legislación, así como en la elaboración de informes, evaluaciones y peritajes relativos a la actividad informativa.
  • Y en el futuro, con los usuarios de los medios de comunicación: los ciudadanos, especialmente a través de los nuevos canales de comunicación que facilitan y potencian el papel de aquellos en el proceso informativo.

 

Respecto a los propios periodistas ¿qué aporta la aparición de los colegios?

  • Gracias a su carácter de corporaciones de derecho público, los colegios participan en la ordenación del ejercicio profesional (por ejemplo, apoyando la defensa de la propiedad intelectual de sus trabajos, así como el secreto profesional, y defendiendo las normas deontológicas), así como la protección de los intereses de los colegiados y la representación ante las administraciones.
  • Por otra parte, los colegios están desarrollando iniciativas de formación, bien de forma autónoma o con centros universitarios, y contribuyendo al debate respecto al futuro de la profesión, que vive su propia crisis y se enfrenta a nuevos modelos de desarrollo en los que el papel de las empresas, de los periodistas y de los propios usuarios están cambiando con rapidez.
  • Y a pesar de lo complicado de la situación, parece razonable pensar que los colegios puedan ser capaces de contribuir a dinamizar el empleo en el sector, a través de bolsas de trabajo y la puesta en marcha de observatorios profesionales.

Atapuerca a través de la prensa

Vivimos un momento especialmente sensible en esta profesión, con cifras de desempleo desorbitadas y nuevos actores informativos que irrumpen en un ecosistema empresarial y profesional que cambió muy poco en el último siglo, pero que en menos de una década se ha enfrentado a una revolución en la que los periodistas no siempre salimos bien parados. Según el Informe de la Profesión Periodística de 2013, solo el año pasado se destruyeron 4.434 puestos de trabajo y cerraron 73 medios en España.

Solo el año pasado se destruyeron 4.434 puestos de trabajo y cerraron 73 medios en España”

Hace falta que los periodistas nos organicemos para liderar esa transformación de la profesión que, paradójicamente, está arrollando a miles de compañeros y a los medios tradicionales. En la tormenta perfecta de recortes publicitarios, incremento de costes de producción, caída de audiencias y ruptura de los modelos tradicionales de comunicación, los periodistas tenemos que jugar el papel que nos corresponde, y hacerlo a través de los mecanismos que nos garanticen la interlocución con las empresas, las administraciones y los ciudadanos.

Y en ese escenario los colegios profesionales de periodistas pueden ser un vehículo interesante para pisar el acelerador y tomar la delantera en una carrera en la que nos jugamos nuestra propia supervivencia.

En ellos estamos.

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