La ciencia española mira al cielo y aparece Pedro Duque

Ha sido el personaje del día en todos los informativos: Un astronauta en el Gobierno, el fichaje estelar de un gabinete que recupera la ciencia para la política gubernamental. Ascenso meteórico. Una estrella para el Consejo de Ministros. Como un cohete… Pedro Duque aporta sentido a una decena de calificativos y muletillas con la que los periodistas adornamos las crónicas políticas. Empieza dando juego, cae bien y ha sido recibido con esperanza por la comunidad científica twitera.

Al tomar posesión del cargo, Duque afronta una misión en Tierra que pondrá a prueba su preparación y entrenamiento, pero también su capacidad para moverse en una atmósfera que no le es habitual, y en un entorno más bien hostil.

NEEMO_22_Aquanaut_Pedro_Duque_trainingPedro Sánchez ha alineado los controles de la ciencia con el modelo de la segunda legislatura de Zapatero: Un Ministerio de Ciencia que incorpora las universidades y añade la innovación a su nombre, aglutinando la mayoría de los organismos públicos de investigación (a falta del Decreto de Estructura, el INTA sigue blindado en Defensa). Eso le otorga una visión global, que coordina todo el sistema de I+D. Entonces contribuyó a generar un nuevo marco legal, la Ley de la Ciencia, pero el panorama es ahora distinto.

El astronauta deberá alinearse con el Ministerio de Educación, encargado de legislar en las primeras etapas del sistema de formación. No debería ser un problema, pero la condición de agente libre de Duque, al no ser miembro del PSOE, le sitúa de partida en el lado débil de la mesa de reuniones de Moncloa. Y esa relación con el resto del gabinete va a depender, mucho, del diseño de su equipo.

El ministerio podría tener dos secretarías de Estado: Universidades e Investigación, y lo lógico es que recaigan en personas del partido del Gobierno. Ahí tendrá que equilibrar sus preferencias con lo que le venga de Ferraz y de Moncloa. Si encajan, eso le permitirá al titular de la cartera que la relación con el PSOE, el grupo parlamentario, los sindicatos y las asociaciones profesionales descansen en esas personas. Lo agradecerá.

Pedro Sánchez ha alineado los controles de la ciencia con el modelo de la segunda legislatura de Zapatero”

Al contrario de lo que ocurre en la aeronáutica, la maniobra más peligrosa para Duque será el aterrizaje. Y para eso es clave el equipo más inmediato: su gabinete. En el caso de Garmendia en 2008, la mala elección de su responsable de comunicación le valió más de un disgusto durante los primeros meses de mandato. Duque va a necesitar gente con experiencia, que conozca el medio y que se adapte a las circunstancias en las que les toca gobernar. Parte de eso lo tiene ya en los cuadros que hereda de la Secretaría de Estado de I+D.

ForgesFuera de su sede física, cuya ubicación es una incógnita, el panorama es complejo: Sacar adelante iniciativas parlamentarias va a ser misión casi imposible. Y sin leyes en el horizonte, las visitas en solitario del nuevo ministro al Congreso y el Senado se quedarán en las comparecencias en las comisiones. Posiblemente lo agradezca: Ese no es su hábitat.

Su nombramiento ha puesto la ciencia en el foco del debate, pero lo cierto es que para los partidos políticos no es un tema que les ocupe demasiado esfuerzo. Con un plazo máximo de dos años por delante, la activación de la Agencia Estatal de Investigación y la reorganización de los estatutos del Personal Docente e Investigador y el Investigador en Formación, que ya le ha reclamado UGT, podrían  ser algunos de sus principales objetivos.

Lo de conseguir más recursos para la I+D, con el tema de los presupuestos tal y como está, parece que queda fuera de su órbita.

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