La ciencia entra en campaña electoral

Se acerca una nueva cita electoral, y la ciencia y la tecnología reclaman su espacio en el tablero político. Precisamente hoy martes COTEC organiza un debate entre ocho representantes de partidos que hablarán sobre I+D, universidades, innovación y otros temas de interés.

¿De interés? Bueno, para algunos. Porque lo cierto es que hasta ahora la ciencia y la tecnología han pesado más bien poco en las elecciones. Por regla general, el epígrafe de I+D ha servido a tradicionalmente a los partidos del gobierno para sacar pecho con cifras de crecimiento, cuando las ha habido, y en el caso de la oposición para reclamar repetidamente más fondos. Y sin embargo esto no va de cifras. O no solo.

La política española de I+D ha pasado de inexistente en los primeros 80 a embrionaria a final de esa década, progresando adecuadamente en los 90 y, con el cambio de milenio, creciendo con el desparpajo de un adolescente desatado hace poco más de 10 años. Después vino la crisis y un lustro de anorexia que, parece, toca a su fin.

Hay una correlación evidente entre el incremento del número de investigadores a jornada completa, el de instalaciones y equipamiento, la producción científica y los recursos destinados a financiar todo el sistema. Pero hay un elemento estructural que no se puede escapar: la política. ¿Cómo emplear esos recursos, ahora considerablemente más escasos que hace 10 años? ¿De qué forma organizar las estructuras administrativas, las entidades como las universidades o los organismos públicos de investigación (opis)? ¿Qué modelo de financiación se va a potenciar? ¿Cómo se va a estructurar la carrera investigadora? ¿Cuáles van a ser las estrategias para potenciar la internacionalización del sistema?

Se trata de hacer política con un sector que la mayoría de los analistas plantean como estratégico para el futuro, pero en el que el consenso es, aquí también, difícil.

Y sin embargo, no es imposible. Dos ejemplos: La Ley de la Ciencia aprobada en 2011, que salió del Congreso con 289 votos a favor y solo tres en contra (IU y UPyD), y el modelo catalán de ciencia y tecnología, fruto de un acuerdo estratégico entre la entonces CiU y el PSC PSOE que permitió asentar el sistema a pesar de los cambios de ejecutivos que se sucedieron en la década pasada.

Salvando el tema presupuestario, en el que se supone un interés general por asignar más recursos en los próximos años, la clave puede estar en hacer una correcta evaluación del sistema, establecer los cauces de diálogo con los sectores comprometidos (universidades, opis, pero también empresas, hospitales, fundaciones, etc), diseñando planes a corto, medio y largo plazo, completando los sistemas de seguimiento y evaluación, encajando las propuestas en el mapa general del Ejecutivo (manteniendo los pulsos necesarios entre ministerios) y con un ojo en Europa, donde está la parte del león de los fondos de I+D para los próximos años.

Precisamente si va a recuperarse el Ministerio de Ciencia es una de las cuestiones que se van a plantear en el debate que impulsa COTEC”

Precisamente si va a recuperarse el Ministerio de Ciencia en la próxima legislatura es una de las cuestiones que se van a plantear en el debate que impulsa COTEC. ¿Nos ha ido mejor cuando hemos tenido un ministerio de la cosa? En términos cuantitativos sí, porque los años de mayor crecimiento han coincidido con la puesta en marcha del Ministerio de Ciencia y Tecnología con el PP y posteriormente con el de Ciencia e Innovación del PSOE.

Un último elemento viene a alimentar las quinielas electorales ¿Quién dirigirá la política de ciencia en España en 2016? A saber, porque las encuestas no aclaran quién y cómo gobernará. Pablo Iglesias aseguró hace unos días que el físico Pablo Echenique será su ministro de ciencia si Podemos llega a la Moncloa. ¿Y en los otros tres partidos con opciones de pisar moqueta tras el 20 D?

El poker ministerial podría completarse con la bioquímica María González Veracruz, secretaria de Ciencia en la Ejecutiva del PSOE, el economista Luis Garicano por parte de Ciudadanos y, en el PP podría tener ser el momento del abogado José Ignacio Fernández Vera, actual director general de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt).

Con ellos o con otros, con ministerio y sin él, se presenta una legislatura clave y apasionante en la que los políticos deberán trabajar por alcanzar acuerdos y sacar a la ciencia del rifirrafe partidario. Por su bien. Por el nuestro. Esta tarde, a partir de las 5 y moderados por Vicente Vallés tienen la oportunidad de empezar a convencernos de ello.

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