I+D: Menos puede ser más

Seis centros de investigación se han unido para crear el Barcelona Institute of Science and Technology, un instituto multidisciplinar que nace para impulsar la investigación entre distintas áreas de conocimiento, la innovación y el desarrollo de programas de postgrado a nivel internacional.

La noticia ha venido acompañada de datos esperanzadores: La suma de los centros miembros alcanza los 49 proyectos becados por el European Research Council (ERC, el instrumento de financiación competitiva por excelencia para la investigación en Europa), lo que sitúa al organismo resultante como el cuarto de toda la UE en este tipo de ayudas.

Una de las primeras recetas que salieron a la luz con el inicio de la crisis fue la de impulsar la convergencia de entidades dedicadas a la enseñanza universitaria y a la investigación. Al ahorro de costes comunes y la eficiencia en el gasto se sumaba la ventaja de que centros más grandes y más potentes estarían en situación de competir mejor por proyectos más ambiciosos, obtener mejores resultados en las evaluaciones y rankings internacionales y en la captación de talento.

Un estudiante universitario presenta su proyecto de innovación

Esta fórmula se ha puesto en marcha en algunos centros de investigación, como por ejemplo CIT UPC: la reunión de 20 centros tecnológicos de la Universidad Politécnica de Cataluña que agrupa a más de 500 investigadores en áreas como las tecnologías médicas, la energía, los materiales y las TIC, entre otras. Con una estructura común para organizar la transferencia de conocimiento, utilizando el marketing y la comunicación como herramientas para dar a conocer su oferta tecnológica, CIT UPC ha cumplido cuatro años consolidando un modelo que otros centros estudian implementar.

En el ámbito de la docencia y la investigación estrictamente universitaria, el impulso de plataformas de colaboración a través de los Campus de Excelencia (una iniciativa del Gobierno central que promovió la puesta en marcha de proyectos conjuntos entre distintas universidades) ha pasado la historia con más pena que gloria. Con el fin de la financiación el modelo se ha desdibujado, por más que los logotipos y las menciones en las memorias académicas recuerden todavía que alguna vez existió.

La innovación es una autopista en la que resulta difícil manejarse con un utilitario de baja cilindrada”

La convergencia de organizaciones distintas, cada una con su propia jerarquía, con un alto grado de independencia y dotadas en muchos casos de una cultura propia, es compleja. El símil más cercano son los ayuntamientos, cuya fusión trató de impulsarse hace unos años con resultados infructuosos. Pero paradójicamente la supervivencia de organizaciones pequeñas, muchas veces con carencias de dotación y financiación, y por lo tanto más débiles a la hora de defenderse en un escenario de crisis, puede pasar por la convergencia con otras entidades que se encuentren en idéntica situación.

Para aparecer en los rankings universitarios, para tener acceso a los programas de financiación internacional, hace falta masa crítica, acuerdos con terceros, visibilidad, internacionalización, capacidad de atracción, resultados que vayan más allá de las publicaciones. La innovación es una autopista en la que resulta difícil manejarse con un utilitario de baja cilindrada, y los primeros camiones están saliendo de los boxes.

Puede haber llegado el momento de tunear los vehículos clásicos. O de salir a la carretera nacional.

firmacoll

 

1

No hay comentarios

Puedes dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *