I+D en el país de nunca jamás

El adelanto de los datos del INE sobre actividades de I+D en España certifica, con la oficialidad que le da la fuente, el retroceso de España en I+D en todos los campos medibles y cuantificables.

El 2013 fue un año duro para la investigación y el desarrollo. Uno más, para completar un quinquenio maldito en el que la inversión, primero la privada y después la pública, se ha desplomado. Se han quedado por el camino proyectos interesantes, como la Fuente de Neutrones por Espalación, a la que optaba el País Vasco, o el Telescopio Europeo Extremadamente Grande por el que postularon desde el Instituto Astrofísico de Canarias. La presencia de España en organismos internacionales ha perdido peso o directamente se pasa a ser el vecino moroso en proyectos como el LHC.

Y lo que es más grave, los equipos humanos que están detrás de todos los proyectos, grandes y pequeños, básicos y aplicados, se han desmoronado. Sólo el año pasado se perdieron más de 5.000 empleos, de los que algo más de 3.000 eran investigadores a jornada completa.

Sólo el año pasado se perdieron más de 5.000 empleos, de los que algo más de 3.000 eran investigadores a jornada completa”

Gran Telescopio de Canarias (Foto: IAC)

Los grupos de investigación se disuelven. Los más jóvenes buscan en otros países su oportunidad no para completar su formación, como tradicionalmente han hecho los buenos científicos, sino directamente para comenzar una carrera en otros sistemas nacionales de I+D en los que puedan desarrollar su trabajo y, en último término, ganarse la vida con dignidad. Y los veteranos agotan sus últimos años en activo con el desánimo de saber que tras de sí el hueco va a ser inmenso.

Por otra parte, el tan manoseado dato del porcentaje del PIB dedicado a I+D sigue menguando, quedando ahora en un 1’24%, la cifra más baja desde el año 2006. Se da la paradoja de que ni siquiera en la época de bonanza económica del cuatrieno 2004-08, en el que la la inversión pública creció en casi un 144%, ese porcentaje pudo alcanzar, ni de lejos, la media de la Unión Europea ni el tan cacareado 2%. Entonces el problema, se dijo, era que el PIB crecía tanto y tan deprisa que era muy difícil arañar unas décimas. Ahora es lo contrario, y en la caída libre la ciencia y la tecnología lideran el descalabro.

Evolución del porcentaje de gasto en I+D sobre el PIB (Fuente: ICONO FECYT)

Llevamos no se cuántos años escuchando el mantra de que solo la innovación nos permitirá construir un sistema productivo fuerte, capaz de generar empleo de calidad y de fortalecer el tejido empresarial y la competitividad, que al final es todo lo mismo. Pero no se atisban señales que inviten a pensar que eso, alguna vez, sea posible. No lo conseguimos cuando teníamos dinero, y parece imposible en la época de los recortes y la austeridad por encima de todas las cosas.

Y sin embargo, cada vez que se les pregunta a los españoles por las prioridades en la inversión de los presupuestos públicos, la ciencia y la tecnología aparecen entre sus favoritas. No digamos si esa pregunta se produce después de casos como la crisis del ébola, en la que la ciencia ha sido la mejor parada de todo el terremoto que ha supuesto el caso de los dos misioneros fallecidos y del contagio y recuperación de Teresa Romero.

Vivimos entre la realidad y el deseo, pero en el camino estamos diciendo adiós a la mejor generación de investigadores formados en España.

¿Seremos capaces de cambiar la tendencia algún día?

Cada vez que se les pregunta a los españoles por las prioridades en la inversión, la ciencia y la tecnología aparecen entre sus favoritas”

firmacoll

5

No hay comentarios

Puedes dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *