Hambre de Google

No me gusta cómo se comporta Google. En 2011 y 2012 declaró pérdidas en España, en una maniobra fiscal que fue inspeccionada por Hacienda y que se saldó con una multa escasa que, además, daba carta blanca al modelo defraudador que pasa por Irlanda. Lo de declarar en aquella isla sus ganancias para pagar bastante menos es práctica habitual entre la mayoría de las tecnológicas que operan en la Unión Europea, pero eso no hace mejor a la multinacional californiana.

Dicho esto, me gusta cómo funciona Google, que utilizo hasta para comer. No solo el buscador, que monopoliza el sector con éxito. También soy usuario de Gmail, Chrome, Drive, Maps, Plus, Earth, Youtube… Y de Google News, claro.

Google tiene un éxito arrollador porque da respuesta a las necesidades de los usuarios, y lo hace mejor que la mayoría de su competencia. Ha crecido por delante de la propia red, generando servicios que han complementado al buscador y que enterraron la leyenda urbana de comienzos de siglo respecto al logaritmo mágico en el que se asentaba el negocio y que, como la fórmula de la Coca Cola, cuando fuera descubierto acabaría con la propia compañía.

Hoy Google ha anunciado que cierra Google News. Lo hace para no pasar por el aro del Gobierno de España, que ha reformado la Ley de Propiedad Intelectual para obligar a los agregadores de información a pagar una tasa por enlazar los contenidos de los medios impresos con presencia en Internet.

Expulsar del ecosistema digital a quien ofrece tu producto, a través de la mayor red de distribución mundial de noticias, supone romper la cadena biológica que hace posible que los pequeños se alimenten y sobrevivan”

Me parece una insensatez. Expulsar del ecosistema digital a quien ofrece tu producto, a través de la mayor red de distribución mundial de noticias, supone romper la cadena biológica que hace posible que los pequeños se alimenten y sobrevivan. Porque los medios tradicionales son ahora los débiles, aunque sus editores sigan comportándose como en la época de William Randolph Hearst.

De entre todas las opiniones para explicar el tiro en el pie que las empresas de comunicación acaban de darse, me quedo con la que dio Mario Tascón hace un mes en Salamanca: Se trata, resumiendo, de lanzar un chuletón a la famélica legión de medios que roen el hueso del nuevo periodismo, al que no saben cómo adaptarse. Y de hacerlo, qué casualidad, en año electoral.

En Francia y Bélgica la misma situación se solucionó con un acuerdo entre partes, y con la compañía pagando. En Alemania se estableció una norma similar a la que el 1 de enero se estrena en España, pero con el tiempo fueron los propios medios los que pidieron regresar al modelo anterior a la ley. Todo esto lo cuenta muy bien Pablo Romero hoy en El Mundo.

El chuletón en forma de tasa se agotará. Y los medios reclamarán más comida al/los gobiernos. Con la publicidad institucional al límite y los acuerdos de compra masiva de ejemplares desaparecidos, no sé qué se les ocurrirá cuando vuelva el hambre.

Igual buscan la solución en Google.

Página principal de la web de la AEDE

PD. He visitado la web de la Asociación de Editores de Diarios Españoles para tratar de analizar su punto de vista sobre este asunto, y lo que he encontrado nada más abrir el sitio lo explica todo.

 

 

 

 

 

 

 

firmacoll

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2 Comments
  • Joe M. Gambiter
    diciembre 11, 2014

    La pataleta al Gobierno de los medios de papel es otro estertor en su larga agonía. Caen en ventas y no saben rentabilizar el formato electrónico. Como escuchaba decir esta mañana en la radio: ¿quién va a pagar un euro y pico por leer en un papel incómodo las noticias de ayer?

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