Despedida y cierre para la ingeniería textil en Béjar

Conserva el acento meloso de su isla, Tenerife, y una amplia sonrisa que se trajo puesta en el verano de 2011, cuando aterrizó en Béjar por primera vez para estudiar Ingeniería Textil. Una vez entregado su trabajo fin de grado sobre tejidos inteligentes, repasa los seis años en la ciudad con palabras de agradecimiento a sus profesores, a la escuela y a todas las personas que la han ayudado a completar la carrera que, paradójicamente, ella se encarga de cerrar.

La entrevista tiene lugar coincidiendo con el 50 aniversario de Cien años de soledad, la clave de bóveda del realismo mágico. La historia de Cintia Sosa (Santa Cruz de Tenerife, 1993), también tiene algo de misterio revelado. Hizo la especialidad de bachillerato sanitario, pero su interés por la moda la alejaba de los centros de salud. Lo consultó con una prima, que le contó que había visto un reportaje en la tele sobre la Ingeniería Textil. Lo siguiente fue buscar por Internet titulaciones universitarias relacionadas con el tema. Y Google le devolvió dos posibilidades para cursar el grado en Ingeniería Textil: las universidades Politécnica de Cataluña y Salamanca.

La canaria Cintia Sosa ha sido la última alumna de la Ingeniería Textil de Béjar, que echa el cierre después de más de un siglo y medio”

“Me decidí sin dudarlo por esta. El prestigio de la USAL y los problemas idiomáticos de estudiar en Cataluña lo dejaban claro. Ni me fijé que la escuela estaba en Béjar. La verdad, nunca había oído hablar de este lugar”, rememora seis años después, delante de un refresco de cola en la cafetería del centro.

Tras gestionar la matrícula, su madre llamó a la escuela para organizar la logística. La idea era que Cintia se alojase en un colegio mayor o residencia universitaria de Salamanca el primer año y que fuera y volviera cada día. “Pero nos explicaron que eso era muy poco práctico. Ahí puse en el mapa a Béjar, y entendí que tenía que vivir aquí”.

Estando ya matriculada, conoció la noticia de que la Universidad de Salamanca y la Junta de Castilla y León habían acordado eliminar la titulación, que había registrado muy pocos alumnos en los últimos años. Primero se sobresaltó ante la idea de quedarse ‘colgada de la brocha’, con los estudios a medias. Pero superado ese miedo, lo que le invadió fue la tristeza de saber que con ella se ponían punto y final a los estudios textiles en Béjar.

Máquinas en el Museo Textil de Béjar

“Cuando visito la ruta de las fábricas y paso junto a todos esos edificios abandonados no puedo dejar de imaginar cómo debió ser este lugar en los tiempos que las empresas textiles funcionaban a pleno rendimiento. Me parece increíble que casi todo eso haya desaparecido”, cuenta al describir sus años como bejarana en activo. Integrada en la ciudad, ha disfrutado de las costumbres locales y del entorno. “Este es un lugar maravilloso. He recorrido muchas veces la montaña y visitado los alrededores. Candelario, Hervás, la Sierra de Francia… Y mi familia también, claro. Ellos han venido a verme todos los años y les ha encantado”.

¿Y la carrera? “Ha satisfecho mis expectativas. No le agradeceré lo suficiente a mi prima que me animara a estudiar Ingeniería Textil -confiesa risueña-. La experiencia de formarme en la Universidad de Salamanca ha sido fantástica. Y para la escuela de Béjar solo tengo palabras de agradecimiento -asegura-. He disfrutado de un clima de tranquilidad que ayuda a estudiar, y el ambiente en el centro es muy bueno”.

Cuando visito la ruta de las fábricas no puedo dejar de imaginar cómo debió ser este lugar en los tiempos que las empresas textiles funcionaban a pleno rendimiento”

El curso 2011-12 Cintia tuvo un compañero de carrera, pero venía del bachillerato artístico y tenía problemas con las matemáticas, la química… Y lo dejó. Los primeros años compartió aulas con otros estudiantes del resto de especialidades, pero tercero y cuarto los ha hecho completamente sola, dando la clase en el despacho del profesor correspondiente. “Tiene ventajas e inconvenientes. Se aprende muchísimo, el horario es más flexible… Pero si faltas tienes que dar explicaciones, y no puedes hacer un trabajo con otros alumnos”. Lo que sí que ha tenido son compañeras Erasmus de Alemania.

Donde se ha sentido muy acompañada es en las prácticas, que ha realizado en la empresa bejarana Manuel Bruno. Allí ha tenido la oportunidad de completar su formación de la mano de los técnicos y del propio dueño de la fábrica. De hecho, los materiales que ha empleado en su trabajo de fin de grado han sido confeccionados en esta empresa, especializada en uniformes escolares.

Lo que no le gusta nada es ser ella quien tenga que bajar la trapa figurada de los estudios universitarios textiles en Béjar. “Cada vez que lo pienso me pongo triste. Es una carrera preciosa, sobre todo la parte específica. Y aunque el número de empresas del sector se ha reducido, tienen problemas para encontrar a titulados especialistas”, sigue contando.

“Ya he conocido los hombres de musgo y probado el calderillo, que está muy bueno. Me voy con los deberes hechos”, concede entre risas. ¿Regresará algún día? “Pues claro. Aquí dejo muchos amigos, a los que quiero volver a ver”, agrega antes de despedirse a la puerta de la escuela, de cuya historia ya forma parte.

Última parada: Tejidos inteligentes

Cintia Sosa ha dedicado el último curso al el trabajo fin de grado (TFG), la última asignatura de la carrera que se lleva a cabo a través de una investigación tutorizada en la que debe demostrar que han adquirido los conocimientos y aptitudes necesarias para obtener el título. En su caso, se basa en estudiar tres tipos de tejidos (lana, elastano e hilos de plata) para analizar los costes de fabricación y su comportamiento industrial. El hilo de plata es un material que se utiliza para elaborar tejidos inteligentes, capaces de otorgar a las prendas la cualidad de repeler los microbios, aumentar el calor, reducir los malos olores o estimular la tonificación muscular, entre otras.

El director del TFG de Cintia Sosa ha sido Javier Sánchez, catedrático de Ingeniería Química y Textil y director del centro.

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Publicado en El Día de Salamanca el 03 de junio de 2017

 

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