Cervantes: Cuando la noticia se queda en los huesos

El martes 17 por la mañana el Canal 24 Horas de TVE ofreció íntegra la rueda de prensa sobre el hallazgo de los restos de Miguel de Cervantes en Madrid. Como espectador, disfruté del placer de la retransmisión en directo de una de las noticias más interesantes del día. Como periodista, asistí curioso a un ejercicio de comunicación institucional en el que realidad y deseo se presentaron a cuerpo gentil ante varias docenas de informadores.

Desde días antes ya se había especulado con la posibilidad de que el equipo de investigadores que trabajaba en el Convento de las Trinitarias de Madrid hubiera encontrado el rastro físico del autor del Quijote. El fin de las labores en la cripta indicaba que habría conclusiones pronto. El anuncio se filtró, aunque no hubo confirmación por parte del Ayuntamiento de Madrid, y se remitió a una rueda de prensa para casi dos semanas después.

Las noticias, si lo son de verdad, están vivas. No aguantan en un cajón. No son mansas”

Las noticias, si lo son de verdad, están vivas. No aguantan en un cajón. No son mansas. Buscan como el agua su camino, y tratar de marcarles un tempo tan largo es misión imposible. ¿Qué periodista no intentaría anunciar primero un notición que pueden confirmar al menos media docena de personas? ¿Cómo se controla la actividad de técnicos ajenos a tu organización, y que con un solo comentario pueden echar al traste una revelación como esa? ¿Y de qué forma se niega algo que unos días después se va a anunciar como cierto?

En ese largo tránsito entre que se conoció el hallazgo y se hizo público aparecieron algunas informaciones que desinflaban el anuncio. Pero a falta de confirmación oficial, buena parte de la prensa esperó hasta el martes por la mañana para escuchar la noticia que querían publicar: Los huesos de Cervantes han sido localizados y están a salvo bajo un convento de clausura en el Barrio de las Letras de Madrid.

Placa Cervantes

Placa esculpida dedicada a Miguel de Cervantes en la fachada norte del Convento de las Trinitarias de Madrid, en donde fue enterrado. Autor: J.L. de Diego – Madripedia.

En la rueda de prensa intervino Ana Botella, radiante de alegría. Hizo el anuncio oficial, como corresponde a su condición de responsable de la organización que ha financiado y coordinado los trabajos. Y pronunció el sortilegio que abría la puerta a los titulares de cientos de medios de comunicación de todo el mundo: Lo hemos encontrado.

Después la alcaldesa repartió agradecimientos por doquier, e introdujo a los tres investigadores que intervinieron a continuación, mientras ella tomaba asiento en la primera fila.

Fue precisamente en el momento en que la regidora bajaba del estrado cuando se cruzaron los dos discursos. El institucional se presentaba con el titular de “Hemos encontrado los restos del autor de El Quijote”, pero el científico, lo que salió de la boca del director de la investigación fue otra cosa: “Es posible considerar que entre los fragmentos de la reducción localizada en el suelo de la cripta de la actual Iglesia de las Trinitarias se encuentren algunos pertenecientes a Miguel de Cervantes”.

Siguieron detalles de los trabajos apoyados por imágenes y explicaciones a cargo de Francisco Etxebarría (forense), Almudena García (arqueóloga) y el historiador Francisco José Marín Perelló, que aportaron datos de interés sobre los trabajos y sus conclusiones.

Convento de las Trinitarias en Madrid

Sección del convento de las Trinitarias. Recreación digital.

Con las primeras preguntas la euforia se fue rebajando. ¿Han podido aislar y caracterizar los huesos del escritor? ¿Es posible cotejar la identidad con pruebas de ADN? ¿Qué grado de certeza tienen respecto a la presencia de Cervantes en ese osario? ¿Hay rastro del arcabuzazo de Lepanto?

Se libró una dura pugna entre periodistas e interpelados durante media hora. Los investigadores estuvieron en su sitio, contando qué han hecho y cómo lo han hecho. Hasta dónde llegan las certezas y las certidumbres. El propio Francisco José Marín Perelló dio una explicación muy interesante respecto a la diferencia entre los procesos de investigación cualitativos y cuantitativos, reclamando de paso para las Humanidades y las Ciencias Sociales el mismo respeto que para cualquiera de las especialidades experimentales que ha popularizado el fenómeno televisivo de CSI.

Asistían incómodos los próceres del ayuntamiento. Intervino de nuevo la alcaldesa para pedir concordia, pero ya era tarde. Los redactores jefe habían maquetado ya su información, y el título era “Encontrados los restos de Cervantes”. Todo lo que no fuera eso, acompañado de una o varias imágenes de impacto (una calavera, un roído fémur, siquiera un par de dientes…) sonaba a otra cosa. Y la prensa estaba para pocos cambios de partitura.

Los grandes titulares exigen una cuota de exactitud tan alta que muchos investigadores no quieren pasar por el trago de la divulgación”

La información científica suele ser difícil de trasladar a un contexto general. Los grandes titulares exigen una cuota de exactitud tan alta que muchos investigadores no quieren pasar por el trago de la divulgación. Les da miedo ser malinterpretados, o que sus conclusiones arropen realidades o teorías que son ajenas al ámbito científico. Cuando ese tipo de informaciones se integran en un discurso político, el peligro es mayor. En el caso de Cervantes, la alcaldesa y los investigadores dijeron cosas parecidas, pero diferentes, quizás porque sus objetivos eran distintos. Y en clave periodística unos huesos aparecen o no aparecen, son o dejan de ser, pero los titulares no casan bien con escenarios abiertos. Son fotos fijas. Y si se refieren a un muerto, permítaseme la broma, con más razón.

El resultado de la rueda de prensa está en los medios: Un porcentaje muy alto rebaja la importancia del hallazgo, que queda en cuestión en la medida en la que se trata de una posibilidad:

Es Miguel de Cervantes, seguro, seguro, seguro… bueno, casi seguro

Los expertos creen “posible” que hayan encontrado los restos de Miguel de Cervantes

Cervantes está, pero no lo han encontrado

Estoy seguro de que el gabinete de prensa del Ayuntamiento ha trabajado durante meses para poner en boca de Ana Botella una de las noticias del año. Pero el resultado, creo, no ha sido el buscado. Se esperaba el mejor de los anuncios, y sin embargo la administración de los tiempos, la mezcla del discurso político y el científico y la imposibilidad de adaptar el mensaje a las expectativas creadas han hecho que, en esta ocasión, la noticia se haya quedado en los huesos.

Video de Europa Press de la rueda de prensa, con el audio de ambiente.

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4 Comments
  • Carmen Cascón
    marzo 18, 2015

    En resumen: los restos de Cervantes están ahí, entre miles de fragmentos de huesos que un convento de hace siglos guarda entre sus muros. Eso es lo que brama la documentación y es innegable. ¿Qué fragmentos óseos son los suyos? Pues no se puede decir al 100% porque no se pueden cotejar con el ADN de otro pariente (los restos de su hermana se encuentran en un osario de Alcalá). Por tanto, lo que yo me pregunto es que si ya se sabía que estaban ahí, en alguna parte de entre los muros del convento, para qué se ha gastado tanto dinero. ¿No hubiera sido mejor que se hubiesen invertido en promover la lectura d ela obra cervantina?
    Como siempre el fin de los historiadores y d elos políticos nunca confluyen, o casi nunca.
    Un saludo

    • Ignacio Coll
      marzo 21, 2015

      Gracias por participar de la conversación, Carmen.
      Ayer lo explicó fenomenalmente David Gistau en La Brújula de Onda Cero. Ya se sabía que estaban allí. ¡Hay una placa de varios metros de alto en la pared del convento que informa de ello! Pero se había preparado un menú de tres estrellas Michelín en torno a la búsqueda, y los periodistas no se conforman con un salteado de huesos cuasi anónimos.
      Yo creo que la rueda de prensa no podía salir bien. ¡Pero era tan goloso salir a anunciar al mundo que Cervantes había sido recuperado de entre los muertos!

  • Eduardo
    abril 16, 2015

    Penoso espectáculo. E interesante vídeo el que colgó Europa Press, en el que apenas sin darte cuenta te metes en el ambiente propio de esa especie de subasta de una burra coja con glamour. Está visto que los huesos viejunos interesan mucho en esta Piel de Toro: a veces, para exponerlos, cuales reliquias paleocristianas; otras, para asegurarnos de que permanezcan allí donde se arrojaron. Realmente, a la vista de como anda el patio, los huesos venerables que más me interesan son los de caña, para el cocido. Al fin y al cabo, el carnicero todavía no se ha metido en política y soy yo quien los compro, no él quien me los vende. Para sacarle partido a este despropósito, propongo que a la visita al Convento se añada algún trasto interactivo y digital para que los turistas jueguen a encontrar una costilla de Don Miguel entre el despiece del esqueleto de un brontosaurio.

    • Ignacio Coll
      abril 17, 2015

      Vaya comentario de calidad, Eduardo. No se qué decir. Jugamos a ser modernos, y en cuanto nos tira un poco la sisa bajo el traje de astronauta aparece la saya. Yo me acuerdo ahora del bueno de don Quijote. Y me lo imagino en la penumbra de la rueda de prensa, atrás del todo, horrorizado y empuñando muy fuerte la lanza.

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