Blázquez De Pedro: El anarquista insaciable

Hay vidas que desbordan a quien las sostienen. Se escapan en cada uno de los movimientos de sus protagonistas. En lo que escriben. En cada palabra que dicen y aún en las que piensan. Hay compromisos que son condenas. Y hay personas que hacen historia aún a costa de que la suya propia se pierda en el anonimato.

José María Blázquez de Pedro es una de esas personas, lo que ocurre es que hasta ahora no lo sabíamos. O lo sabíamos poco.

Portada del libroPerdido durante décadas en las principales fuentes documentales del anarquismo, donde se recogía su obra pero se erraba en su origen, el bejarano ha sido rescatado recientemente por dos historiadores que hasta hora nada tenían que ver con la ciudad: Ignacio Soriano y Miguel Íñiguez, autores de la completísima biografía que se ha publicado con el título José María Blázquez de Pedro. Anarquista de Ambos Mundos (Béjar, Panamá y Cuba), editada por la Asociación Isaac Puente.

“Los dos autores más citados en la historia del anarquismo, José Álvarez Junco y Lily Litvak, lo  han presentado siempre como catalán, al hilo de las publicaciones que Blázquez de Pedro hizo en periódicos y editoriales de Barcelona, pero precisamente con el estudio de esos trabajos descubrimos que nació y vivió gran parte de su vida en Béjar”, explica por teléfono Soriano, un carpintero devenido en bibliotecario, que se interesó por el bejarano a raíz de los escritos que le sobrevivieron, lo que le llevó a investigar en profundidad su historia. Para ello viajó a Béjar, pero también a Salamanca y a Madrid, escenarios de parte de su azarosa vida, en un trabajo de investigación que ha durado varios años.

Precisamente letraherido es un término catalán que encaja bien en la compleja psicología de Blázquez de Pedro. Leyó todo lo que pudo, escribió, editó y vendió periódicos, libros y toda suerte de impresos con los que multiplicar el valor de su ideario, un anarquismo hedonista que aportaba una variante novedosa en el estudio del trabajo, que plasmó en el panfleto El derecho al placer, publicado en 1906 y de cuya primera edición no se conocen ejemplares.

Establecimiento donde estuvo la librería La Racional. A la derecha de la reja puede verse la placa con su nombre.

Ejerció de periodista, y de librero, con local abierto en la actual Calle Mayor de Pardiñas 43, la librería La Racional, que anuncia en el periódico El Combarte como “establecimiento abierto, no adscrito a tendencia ideológica”.

Allí trató de ganarse la vida, vendiendo prensa, postales, objetos de escritorio y dibujo y sellos de caucho. Uno de ellos, con su nombre y la palabra Béjar debajo ha servido para seguir la pista de Blázquez de Pedro por bibliotecas de Madrid y Barcelona, entre otros lugares.

Pero antes de llegar a la librería y al anarquismo, dio varias vueltas. Siendo estudiante en Béjar ya dirigió un periódico, El Joven Patriota, donde hacía gala de elevados ideales que fueron correspondidos con el llamamiento a filas en 1894. Participó durante tres años en la Guerra de Cuba, hasta que regresa a Béjar y es licenciado en 1899. Recupera los estudios, obtiene el título de bachiller y marcha a estudiar a la Universidad de Salamanca, en donde pasa tres cursos como alumno no oficial, tomando contacto con Miguel de Unamuno. Después se traslada a Madrid, donde traba relación con el periodista Julio Camba, abraza el ideal libertario e ingresa por primera vez en prisión. Cuando vuelve a Béjar, en febrero de 1905, el que llega no es el joven patriota que marchó a Cuba a defender España, sino un ácrata militante de luengas barbas y cabellos desgreñados que llama la atención en su pequeña ciudad.

Cuando vuelve a Béjar el que llega no es el joven patriota que marchó a Cuba, sino un ácrata militante de luengas barbas y cabellos desgreñados”

Su dinamismo se pone al servicio de la nueva causa, multiplicando sus ideales impresos a través de las cabeceras que dirige en esa época en Béjar: Patria y Letras, La Dinamita y Patria y República (1902-1903), a los que seguirán años después Cultura y Tolerancia (1911-1912). Del primero recibió el apodo con el que se lo conocía a nivel local: Pepe Patriletras.

Practica un periodismo arrojado, que busca el choque con los sectores más conservadores de la ciudad, lo que le acarrea varias condenas judiciales y un proceso de excomunión por parte del Obispo de Plasencia. Su actividad se completa con mítines y con la gestión del Ateneo Bejarano, entre otras ocupaciones.

El universo político en el que se maneja es contrario, en el fondo y en la forma, a la gestión de su negocio, que no es tal. Lo que, unido a su inquietud por poner en práctica su ideario en un nuevo mundo, le hace embarcarse con su familia rumbo a Panamá en 1914.

Mural de Marco Quintanar para la Universidad de Panamá en el que aparece Blázquez De Pedro (en blanco y negro, con bigote en la parte superior izquierda)

Allí dirigirá un nuevo periódico, El Caballero Andante, y en ese país se involucrará a fondo en las huelgas del colectivo de inquilinos contra los frecuentes desahucios, lo que le acarreará la expulsión a Cuba, donde fallece en 1927. Su hermana repatrió el cadáver, para ubicarlo en la tumba familiar del Cementerio Amador de Panamá, donde reposa, contra su voluntad, bajo una enorme cruz de piedra.

“Fue un idealista, un hombre muy volcado en sus ideas, quizás algo ingenuo y poco práctico”, reflexiona su biógrafo, quien hace un llamamiento a los bejaranos para recuperar los escritos y material personal que pudiera quedar repartido en colecciones particulares de la ciudad. Mucho de lo que publicó no se ha conservado, quizás porque durante la Guerra Civil se echó al fuego.

Quién sabe en qué desván de la ciudad la memoria del anarquista insaciable espera paciente ver la luz de nuevo.

 

El anarquista que se llamaba como yo

el-anarquista-que-se-llamaba-como-yoLa historia de Blázquez de Pedro entronca con la de otro revolucionario local que ha cobrado fama reciente: Pablo Martín Sánchez, personaje que protagoniza la novela del autor del mismo nombre El anarquista que se llamaba como yo (Acantilado, 2012), y que se presentó en la ciudad hace cuatro años.

El libro, que supuso el debut exitoso del escritor de Reus con ascendencia bejarana, retrata con profusión el Béjar de principios del siglo XX en el que el sindicalismo obrero marca el pulso de la ciudad y de quienes se acercan a ella, como es el caso del protagonista de la novela, que también discurre en Salamanca.

Curiosamente, Blázquez de Pedro y Martín Sánchez comparten varios elementos de su biografía más allá de su vinculación con Béjar, ya que ambos, el real y el ficticio, trabajaron un tiempo como redactores en el periódico salmantino El Castellano.

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Texto publicado originalmente el 02 de diciembre de 2017 en El Día de Salamanca.

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2 Comments
  • Pepa, agustin
    noviembre 16, 2018

    Interesante y estimulo para conocer mas a personas que vivieron en Bejar .y …..

    • Ignacio Coll
      noviembre 16, 2018

      Los dos autores han hecho un trabajo monumental. Al rescatar la figura de Blázquez de Pedro nos han dejado también una visión del Béjar de principios del siglo XX estremecedoramente auténtica.
      Gracias por tus palabras, Pepa.

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